Lo primero
Antes de tocar el rallador, pensemos un segundo. Hay seis cosas que cambian completamente cuánta zanahoria sale rallada en cada pasada.
Simulación
Mové los sliders y mirá cómo cambia todo en tiempo real. El rallador, la zanahoria, las boquillas — todo se adapta.
Variable por variable
Acá va el detalle de por qué cada variable importa y qué le hace al resultado.
Cuando empujás la zanahoria contra la superficie del rallador — perpendicular a ella — cada boquilla se clava más en la zanahoria. Es como apretar un sello contra plastilina: a más fuerza, más profundo entra.
La fuerza que aplicás se reparte entre todas las boquillas que están en contacto al mismo tiempo. A más fuerza, cada boquilla penetra más, y cada pasada arranca más material.
Pero hay un tope: la boquilla no puede penetrar más que su propio radio. Pasado cierto punto, empujar más no sirve.
Una boquilla más grande tiene más área para morder la zanahoria, pero al mismo tiempo la fuerza se distribuye en un área mayor, así que la penetración por boquilla puede ser menor.
El resultado neto depende del balance: boquillas más grandes muerden más ancho pero menos profundo. Hay un punto óptimo que depende de cuánta fuerza estés aplicando.
Lo que cambia seguro es la textura: boquillas chicas = rallado fino, boquillas grandes = tiras gruesas.
Pensarías que una zanahoria más gorda toca más boquillas y se ralla más. Y sí, toca más boquillas por fila. Pero al ser más gorda, cada pasada necesita remover más volumen para que la zanahoria "baje" un milímetro.
Es como un cilindro ancho vs. uno fino: el ancho toca más boquillas, pero la sección que hay que remover es proporcionalmente mayor. El efecto neto es que una zanahoria más gorda se consume más lento por pasada.
La zanahoria pasa por cada fila de boquillas durante una pasada. Más largo el rallador, más filas recorre, más material se extrae.
La relación es directa: un rallador del doble de largo ralla el doble por pasada. Por eso los ralladores profesionales suelen ser más largos.
Si las boquillas están más cerca entre sí, hay más por centímetro cuadrado. Más boquillas activas al mismo tiempo, aunque la fuerza se reparte entre más.
El efecto dominante es que más densidad = más rallado total, porque la cantidad compensa. Pero un rallador con boquillas demasiado juntas se tapa más fácil.
La velocidad no cambia cuánto se ralla en cada pasada — eso depende de la presión y las boquillas. Lo que cambia es cuántas pasadas hacés por segundo.
Brazo más rápido, recorrido más corto en tiempo, más pasadas por minuto. Directamente proporcional. Obviamente, mover más rápido cansa más, pero eso es problema tuyo.